Imposible no hay nada

2012 Maratón de Madrid





Izan I, El Tranquilo
  


En los tiempos de la fundación de Los Bolillas, a principio de siglo, nada presagiaba el reinado que vendría diez primaveras después. Eran tiempos de alboroto y copas, de sacos por el suelo y radios nocturnas encendidas, de caballos desbocados, de exageraciones verdes.



La primera vez que Izan reinó en el Madrid de los Bolillas tuvo la cautela de no querer ser protagonista —los grandes de la historia no irrumpen nunca con escándalo, sino poco a poco, dándose tiempo para abrir mucho los ojos, dejarse ver y tomar contactos—. Dejó Izan, por tanto, que todo continuara como siempre; que los managers hicieran su labor de aprovisionamiento y ánimo, y que los corredores se quitaran el miedo o el cansancio como mejor les pareciese.



Fue en la sobremesa del sábado, recién comidos y recién servidas las copas, cuando tuvimos la primera conversación. Lo hizo, supongo, teniendo en cuenta mi rango de socio fundador; se agarró a mis brazos mientras miraba al viejo Camarón y me susurró que tuviera valor y cuidado en la carrera: cuidado de no olvidar cuánta gente buena hay en los intestinos de un equipo, y valor para bajarse, para echar pie a cuneta o a metro si las cosas se ponían algo más que torcidas. Habrá más carreras, me dijo al oído, y este equipo necesita a todos sus miembros. También me habló de acertar en la diana, creo, o algo así, pero no acabé de escucharle porque la tradición marca que los propios corredores marchen la víspera a la Casa de Campo en busca de dorsales con los que sufrir y disfrutar al día siguiente.



Vigiló los espaguetis y los ajos de la cena con solvencia, como había vigilado los lentos huevos de avestruz en la comida. Se despertó por la noche para velar por los corredores y sólo descansó cuando, ya amanecido, nos supo otra vez verdes, medio desnudos y en la calle.



Fuencarral huele a calle mojada por las mañanas y a alcantarilla envenenada por las noches. A miedo leve. A tiempo que pasa. A músculo que duele.



Izan inventó un cambio de fotógrafa en el equipo y brindó a esta una Cibeles plagada de locos, abrazos o saludos, risas de crema sin extender y despistados bajando a destiempo la basura.



Di las gracias por estar en la décima. A los cuatro del grito y, en silencio, a todos los que han sido verdes en este tiempo, con zapatillas y sin ellas, en las carreras y en las mesas.



Adiviné que el Capitán estaba espiando la organización para implantarla en Torrepadre. Adiviné que él también tenía instrucciones de Izan y que pararía en la esquina del cuartel general después de haber hecho un recorrido de diecisiete mil kilómetros de despiste.



Sombri y Diego anotarían una muesca más en las vitrinas del equipo: son soldados fuertes.



Se puede pelear con una pierna herida. Se puede tener curiosidad y buscar en Sol y en Bailén restos de otros años. Hacerlo teniendo a los tuyos, aunque sea en el lado equivocado de la calle, sigue siendo un viaje hermoso.



Cuando llegué al dolor del veinticinco sonreí. Rome me había chivado que allí había una boca de metro milagrosa que te llevaba a cualquier parte. Y las palabras de Izan el sábado. Y la promesa de acabar con ganas la siguiente.



En la Barraca, entre los arroces y las risas, Izan vigilaba la evolución del equipo; se sentía contento. Pensaba sin decir nada en los nuevos retos. Estaba tranquilo. Había visto en Atocha los primeros pasos de Alba. Estaba tranquilo. A su izquierda, haciéndose la dormida estaba África. Pensaba en volver. En las siguientes conquistas.


                                                                                                                                     Madrid, 22 de abril de 2012 

                                                                                                                                                                           r.e.c.

Montaje
07:49:32 . 29 Avr 2012
Admin · 568 vistas · 1 comentario
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Comentarios

Comentario de : Maestro [ Visitante ]
Raul eres un crak,ya me diras quien es Izan aumque me lo supongo.
un saludo.Raul
   29/04/2012 @ 23:40:56

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