Imposible no hay nada

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I CARRERA POPULAR POR LA ASOCIACION CONTRA EL CANCER - SMURFIT KKAPA

Los Bolillas, el cáncer verde

     

     

INFORME POLICIAL DEL MINISTERIO DE INTERIOR.

Departamento de Seguridad Ciudadana, Seguimiento y Vigilancia de Bandas Organizadas.

 

            Grupo objeto del informe: Los Bolillas

            Fecha del seguimiento: Domingo, 22 de setiembre de 2013.

            Conclusiones del informe: Escasas.

 

            Contenido del Informe       

 

            Se nos avisa la semana anterior que el grupo objeto de este seguimiento, del que habíamos realizado informes previos, va a volver a aparecer el domingo 22. La excusa es una carrera benéfica organizada en Burgos, ciudad en la que parecen tener el centro de operaciones.

 

            Conocemos ya sus lugares preferidos así que actuamos con rapidez. Ordenamos que cierren los locales de vicio y corrupción siguientes: El Carmín y el bar cutre de la esquina de la misma calle (sí, el del tipo raro y las copitas de orujo).

 

            Apostamos vigilantes pequeños (son más fáciles de esconder) en toda la zona.

 

            El primer integrante de la Banda es avistado a las 9.50. Afirmamos que es cada vez más grande, lleva camiseta verde  no oficial y gafas oscuras. Nuestro agente informa de que en la calle, a su paso, se percibe un olor inconfundible a calimocho.

 

            Casi a la misma hora aparca cerca de allí otro de los cabecillas que figura en informes como socio fundador: lleva el mismo coche cutre del inicio de las operaciones, gorra azul y gafas, no oscuras, sino de ver: este es el miope de la organización. Le gusta ir vestido como un payaso de micolor, en eso tampoco ha cambiado, pero ahora, aparece junto a él, una nueva integrante de la banda. La primera conclusión al verla es que han cambiado sus Estatutos Internos y dejan entrar ya a gente de menos de 90 kilos en lo que ellos llaman equipo. Sacan del vehículo varias bolsas sospechosas y se encaminan calle arriba intentando hacerse pasar por atletas populares (los cojones atleta el gordito ese).

 

            Entran en escena un coche negro con cinco ocupantes, dos de ellos, menores, y un coche rojo, automático, para torpes, al que entregan una de las bolsas azules y continúa la marcha. El coche negro lo pilota un individuo al que ya se identificó en acciones anteriores: unas como acompañante y otras ya como miembro activo. Confirmamos lo de que contratan tipos flacos. Le acompañan un ciclista camuflado del que no tenemos datos y una mujer, también vestida de Bolillas. Después de cruzar datos con la Interpol, esta mujer resulta ser la misma que hace unas semanas estaba en Nueva York intentando despistar a un agente secreto en el hotel: lo único que consiguió sacarle de información era que ella venía From Spain. Debe de ser la agente internacional: Scotland Yard ya informó hace años de que había reventado, ella y tres Bolillas más, todos los sistemas de acceso de la Abadía de Westmister.

 

            A las diez cero cero hay un grupo de ellos reunidos en la calle. Ha llegado también el bajito que desayuna sandía  a veces y entra en los baños públicos de la capital en busca de informaciones secretas. A estas horas ya sabemos que hay que pedir refuerzos. Trabajan bien: son cada vez más. Son peligrosos.

 

            Toman café, esa es la excusa de su siguiente parada, en un bar abierto del Espolón. Allí aparecen todavía más miembros vestidos de verde. Se entregan y cambian dorsales, bromas y botellines de agua. Pedimos autorización para entrar y pillarlos in fraganti con lo que sea que estén haciendo pero desde la Central nos dicen que no, que esperemos. Creo que no saben de qué acusarles.

 

            Al salir del café se incorpora al grupo el líder, otro de los identificados como socio fundador. Han vuelto a mover ficha: este individuo al que se le conoce con varios nombres clave, entre ellos “Goyito”, viste hoy ropa de civil: camisa de cuadros, gafas de oficinista, pantalones cortos. Lleva cámara de fotos, seguro que con infrarrojos, y uno de nuestros agentes apunta que misteriosamente tiene menos barriga que en las anteriores apariciones. Sin duda, éste es el más peligroso de la banda. Organiza otros eventos en un pueblo cercano, trafica con vino resultón y monta tablaos flamencos en las fiestas. Hemos intentado varias veces seguirle la pista pero nuestro agente especial apostado en el Gambrinus acababa siempre muy perjudicado en los seguimientos y bastante tiene el pobre con mantenerse de pie. Acompañan al cabecilla su pareja, vestida con una camiseta de él, para despistar, y un rubiajo con cara de malo que a primeras parece no hablar ningún idioma reconocible: el viejo truco para ocultar información.

            Se han separado luego. Unos se han infiltrado entre el público y han monopolizado enseguida el reparto de agua, quién sabe si algo más, a los corredores. El resto, se ha desplazado hacia los coches que tenían dispersos por la zona, se han quitado alguna prenda y a los pocos minutos han aparecido todos de verde, sonrientes, en la salida de la carrera. Ninguno de mis hombres había visto tanto Bolilla junto nunca. Han tomado apuntes de una morena con coleta y otro tipo con gorra al que no le sobraba mucha tela de la camiseta. Han fichado también otro enlace, una mujer con perro, a la que se han dirigido todos para entregar las llaves de los coches.

 

            Hay miembros secretos del cuerpo que han seguido el trabajo desde dentro una vez se ha dado la salida. Al principio ha sido relativamente fácil seguirles. Un grupo, los históricos, el de la sandía y el conductor del coche negro han ido para delante juntos.  El resto ha montado otro núcleo detrás. Hemos notado que la gente los conoce y los respeta, hace bromas con ellos (apuntar especialmente los contactos con tipos de otras bandas como un tal Pablo o Agustín), y algunos incluso les aplauden, cosa que no entendemos.

 

            Luego el trabajo se ha hecho más complicado. Su infraestructura empieza a superarnos. Se han ido separando poco a poco, controlando así todos los enclaves estratégicos de la ciudad. Un par de ellos se ha saltado una valla y ha bajado hasta el río: no sabemos a qué. Algunos de los nuevos se han quedado controlando por detrás. Los infiltrados en el público han establecido contacto con ellos varias veces al pasar: se gritaban consignas, se hacían fotos y traficaban con el agua. Hemos divisado junto a los menores a una mujer morena vestida de un verde un poco más luminoso a la que en su tiempo identificamos como una las managers del grupo. Últimamente no se la veía en las carreras y hemos notado que estaban felices de que volviera a dirigir las operaciones. Al pasar por la Catedral han `puesto en marcha el dispositivo que acciona las campanas, sin duda, una contraseña pactada para el inicio de algo.

 

            Lo que más molesta a mis hombres es que les han visto realizar todas estas operaciones siempre sonriendo, como si en vez de un grupo peligroso fueran una secta o algo.

 

            Han ido acabando la carrera de forma escalonada por lo que hemos ido perdiendo el contacto con algunos de ellos. En carreras anteriores era fácil seguir a los tres o cuatro que participaban y al grupo que se unía al público, pero esta maniobra nueva de contar con más de diez corredores ha superado nuestra previsión. Hemos observado también que alguno tenía contacto durante y al final con otros grupos de apoyo, matrimonios de jubilados y otros que se hacen pasar por familiares. Ya lo hemos dicho, son muy buenos estos Bolillas.

 

            Después de la carrera se han agrupado el tiempo necesario para juntar la información y establecer sus fines estratégicos y siguientes objetivos. El hecho de que lo hagan en la calle, a la vista de todo el mundo, hace complicado nuestro seguimiento, y hace casi imposible instalar escuchas u otros medios de grabación. No sabemos de qué coño van, hablando claro.

            Al parecer no han acabado de cerrar todos sus temas ya que han vuelto poco a poco a los coches y han regresado luego, por grupos, al bar que habíamos precintado por la mañana. Siguen pautas de seguridad, está claro: unos al sol, en la calle, y otros a la sombra, dentro. Idas y venidas, cerveza y más cerveza, conversaciones en clave, llamadas de teléfono, el manager titular que también ha regresado a esta convocatoria, niñas con camiseta de Rossi, tantas y tantas cosas…

 

            Han acudido luego a una esquina de la Plaza Mayor y han conseguido hacerse con cubos metálicos en los que es fácil introducir un doble fondo debajo del hielo y las cervezas. La primera vez que se les vio beber y comer así tuvimos claro que los integrantes de esta banda eran cualquier cosa menos deportistas. Y así seguimos diez u once años después, sin saber muy bien a qué se dedican.

 

            Tengo que decir que los agentes del cuerpo están cabizbajos. No saben qué persiguen, contra qué luchan. Uno de ellos ha seguido en su puesto casi hasta las seis de la tarde cuando el último grupo se ha disuelto después de haberle dado al vino y haber  probado una ginebra con nombre de perro. Ha oído conversaciones sobre proyectos futuros, reuniones de fin de semana, carreras lejanas…

 

            No era cierto que se estuvieran acabados.

 

            Han seguido en la sombra y han aparecido con más fuerza que nunca. Se habían dispersado una temporada para comprobar como era Times Square,  alguna playa de Huelva, las plazas de Barcelona o los acordes más oscuros de una calle de Dublín. Pero han decidido volver. Volver y juntarse. Además, aparecer así en una carrera como la de hoy, benéfica, les sitúa en una posición irreprochable. Igual que el resto de los participantes han echado sudor al cáncer y son, por tanto, una especie de cáncer bueno, un cáncer extendido y verde. No piensan parar estos Bolillas, y yo, mi capitán, que llevo años siguiéndoles, he empezado a tomarles cariño. A decir verdad, lo confieso ahora, mi capitán, la semana pasada me he comprado unas zapatillas y he empezado a beber cerveza a escondidas. Mi siguiente misión será la última: voy a pedirles que me dejen correr y disfrutar con ellos.

 

 

Firma el informe: Agente 24557

 

 

 

Burgos, 22 de setiembre de 2013

 

 r.e.c.


 



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24 Sep 2013
Admin · 579 vistas · 2 comentarios